«Comienza la aventura en Pola de Somiedo (697m). Pola, es la capital
del concejo de Somiedo, por donde discurrirá íntegramente la prueba.
Esperan 86 kilómetros repletos de parajes
sorprendentes, que sin duda provocarán el asombro de tod@s aquell@s que
no conozcan la zona. 86 kilómetros no exentos de dureza con casi 9.450
metros de desnivel acumulado, pero sin ser un trazado extremadamente
técnico.
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| Salida de la carrera en Somiedo por el Puente de piedra. |
La
salida se efectúa desde el centro del
pueblo, y tras un corto callejeo, la carrera se dirige en ascenso
pasando por los de Gua y Caunedo, por la llamada Senda de la Escrita, hacia
el pueblo de La Peral (Km 7.5,
1350 m), donde está el primer avituallamiento (líquido).
Se asciende hasta la Collada la Enfestiella a 1.730 m, de
la que en bajada se alcanza Braña Viecha. Nuevo avituallamiento líquido en el Km 18 a 1.400 m, para encarar el ascenso al Cornón.
Primero se corona
el puerto de las Cerezais y a continuación, una fuerte pendiente que sube
a Sierra Pelada y el tránsito por el Cornón, nos conduce hasta el
punto más elevado del recorrido, 2.188 metros, que se corona en el Km
24.
Se inicia entonces un suave descenso hasta el Puerto de Somiedo (1486 m, Km
31.5). Primer avituallamiento sólido, para reponer
fuerzas y seguir hacia otro precioso tramo de cordillera. Por la ladera
sur de ésta, el trazado busca cruzar hacia el norte y lo hace por fin en
el Alto del Muñón (1.860 m) para emprender la bajada, pasando por la sorprendente
Braña de Sousas, con sus peculiares construcciones de piedra hasta el pueblo del
Valle del Lago (1.280 m, Km 42), donde se dispone de un buen avituallamiento y una consigna con
la bolsa que los corredores hayan querido dejar en manos de la
organización. A estas alturas, se ha pasado ya por la cota máxima, pero
aún queda por delante un recorrido muy duro, con un perfil muy quebrado
que pondrá a prueba las piernas.
Tras reponer fuerzas, se asciende hacia
el Lago del Valle, un corto tramo de carretera mientras se sale del
pueblo y un precioso sendero nos encamina hasta el Lago. La refrescante
imagen y el paso por la fuente, nos aliviarán la siguiente subida. Por la pista Pr-As 15, nos dirigimos hacia la Farrapona (1.707 m, Km 56), pasando primero por la
zona de los conocidos Lagos de Saliencia.
Se
inicia desde
aquí, todo el transito por el valle de Saliencia. Una montaña rusa
vertiginosa que dará a la prueba una dureza considerable. Vamos a por
esos últimos 30 km, ascendiendo nuevamente por encima de los 2.000
metros. Se asciende a los Bigaros y se baja al Puerto de la Mesa, justo
en la
frontera con León.
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| Puerto de la Mesa desde pasada Los Corros |
Se baja un corto tramo por el Camino Real de La Mesa y al llegar a la Braña La Mesa,
se abandona para adentrarse en uno de los tramos mas “guapos” de todo el recorrido, la Foz de
Arroxos. Por ella, se llega a Saliencia (Km 63,5) donde podremos
avituallar otra vez y continuar en descenso hacia Endriga, donde
comienza un nuevo puerto, que pasa por la majada del Cuérrago y se
corona en Braña La Corra, desde donde se desciende primero a la Braña de
Arbichales y luego por la “guapísima” Foz de la Guérgola, hasta el pueblo
de Arbeyales (km 71´5 y 1.034 m).
Aquí podremos reponer líquidos para
seguir adelante por un antiguo camino recuperado por la organización con
la colaboración del Ayuntamiento. Culminamos el transito por esta
maravilla de camino en una carretera, con un tramo de 500 metros que nos lleva hasta la
última subida, que conduce de nuevo al pueblo de Valle del Lago.
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| Vista de Lago del Valle |
Nuevo avituallamiento en Valle de Lago (Km 78.5) y desde aquí, la gloria
nos espera en la meta de Pola de Somiedo. Tan solo 8 kilómetros más
adelante, en continua bajada, nos encontraremos con el merecido
reconocimiento del público a un extraordinario esfuerzo.»
(Organización)
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| Vista de Pola de Somiedo desde una de las laderas. |
Nuestro recorrido real, tuvo la particularidad de tener un
cortocircuito entre la Farrapona y Saliencia, de igual kilometraje, pero
con todo el tramo, en desnivel descendente y por asfalto. La causa de ello, fue una
fuerte tormenta que estaba cayendo en ese momento, y que no pudieron
evitar a los corredores que ya se encontraban en lo alto de los Bígaros, y
a los pobres voluntarios, que tuvieron que soportar, -impasibles-, el
tremendo aguacero y la gran cantidad de aparato eléctrico que lo
acompañaba.
Por una parte, lamentamos,
el habernos perdido tan interesante tramo, pero dadas las circunstancias
de carrera, y los mordiscos que nos venía "dando el osito" por detrás,
tal vez, fue la única solución para que pudiésemos entrar dentro del
tiempo de corte, que hasta ese momento no tenía más que un márgen positivo de 30
min.
Es un regalo envenenado para un amante del ultratrail, pero fue un
cortocircuito obligado por la organización y por causas meteorológicas. Si lo hubiésemos
tenido que hacer, ahora estaría en nuestras retinas, y el tiempo
perdido, tal vez, hubiera sido recuperado en los tramos restantes,
al habernos generado una mayor cantidad de adrenalina para evitar el "zarpazo del osito".
La
carrera, la puedo dividir en dos partes, cada una con su tormenta y su
hipotermia incorporada. En la primera, mis pies funcionaron al
principio, por efecto del diclofenaco, y desde la última posición al
poco de salir, por cambios de ropa inoportunos, nos pusimos a adelantar a
corredores, hasta llegar a 53 contados. Con Uxúe Fraile, "no pudimos"..., que
al final acabó la prueba con 11:04 horas, 14ª de la general, (imposible)... pero
adelantamos a 6 corredoras, (varias veces a Arrate, 2ª de la Gral. Fem.) y a las 2 que no adelantamos (Laura y María), las tuve durante más de un kilómetro a 50 m., esperando la reacción de Paqui, para que pudiera dejar su impronta de
"makinorra", aquí, en Asturias.
Pero
Paqui, no me seguía en las cuestas. No se encontraba fuerte, como en otras subidas y en otras ocasiones. Iniciamos la subida al Cornón, y
empezó a caer una lluvia fría, no muy fuerte, pero que no paraba. Y próximos a los 2.000 m de altura, la hipotermia actuó con nosotros como el "tío del mazo".
Tardamos en reaccionar, y ponernos cortavientos, guantes y ropa de
abrigo, y cuando dijimos a hacerlo, ya estábamos tiritando, con nuestras
manos semicongeladas agarrando los bastones en una subida infernal.
Cuando ya, te das cuenta que no tienes más remedio que hacerlo, y que puedes
quedarte allí para siempre, tus manos están torpes, apenas puedes
hablar y tus piernas se quedan casi tiesas. La carita de Paqui, en medio de la niebla y la lluvia, era todo un poema...
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| La Visión de Somiedo al Este y al Oeste es la de dos muros, prácticamente infranqueables. |
Poco a poco, vemos como, una a una,
todas las chicas y la mayoría de los 53 corredores nos adelantan, bien
equipados para lo que estaba cayendo, y con un fuerza bestial. Y
nosotros, bloqueados, sin poder casi ponernos los guantes. Fue
horrible, y muy lamentable.
Superado
el Cornón, tocaba recuperarse... 31 km para encontrar el primer
avituallamiento con algo de sólido, y nada del otro mundo: Nubes, geles,
cacahuetes con pasas, plátanos y naranjas. Nada caliente para salir de
la hipotermia. Paqui, suspiraba por un mísero caldito calentito, aunque fuese de tetrabrik. Por fortuna, el día se aclaró, salió el sol, llegando en algunos momentos a ser incluso molesto, y tocaba
recuperarse.
El trazado en el Collado Muñón y la Braña de Sousas, era
corrible, y de nuevo, entramos en calor. Aunque cada vez, JuanMa, era menos
JuanMa..., pero Paqui, se iba recuperando y tomando el mando del trote. Yo
dejé de ser "Varilla Pikona", y ella, tenía que irse parando, de cuando en
cuando, para que el "Papi Coletas" no desapareciera de su contacto visual.
En
Valle del Lago, Km 42, termina la primera parte. Las zapatillas me
estaban matando, y el poder tener allí otras más cómodas, (unas Sálomon XTSLab IV, aunque con tacos pequeños y gastados), calcetines nuevos y
vaselina, me da un respiro, para que mis plantas no se llenasen de
ampollas. A pesar de ello, la fascitis empieza a hacerse evidente, y ya
los antiinflamatorios no tendrían el efecto supresor que tuvieron al
principio, haciéndome las zancadas restantes poco satisfactorias, con un
poco de dolor en cada pisada, por el tiempo transcurrido, las piedras y el mal calzado
elegido para esos primeros 42 km. Ya, tarde para lamentaciones.
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| El lago de Saliencia, es precioso. Según la hora y el cielo, puede verse de múltiples colores. |
La
segunda parte, comienza con unas vistas preciosas de los lagos
glaciares de Lago del Valle y de Saliencia, viendo como poquito a poco,
el cielo se convierte en amenazante, y poco después, pasando de la amenaza a los hechos,
conforme vamos subiendo hasta el puerto de la Farrapona. Allí, nos
escontramos a los últimos 5 corredores que nos han adelantado, retenidos
por la organización, que está tomando una decisión en función de lo que
le van contando los voluntarios desde la cima de los Bígaros.
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| Amanecer desde el camping de Pola de Somiedo. Las nubes se rasgan en las montañas y el agua cae sin avisar. |
Deciden
que los siete (sólo habría 1 ó 2 por llegar al puerto de la Farrapona sin haber abandonado), evitemos esa subida y nos encaminemos a Saliencia por la
carretera, sufriendo toda la intensidad del aguacero y los rayos en ese
tramo, donde al menos, estuvimos resguardados del viento racheado que
sufrieron los que tuvieron que crestear la cima.
Llegamos a Saliencia y
volvemos al trazado previsto, ya hasta el final. Ya no tendremos más
lluvia, pero el agua, ha dejado su presencia en el camino, y en la bajada
de la Braña de la Corra hasta Arbeyales, me regresan los "fantasmas" de
la Ehunmilak.
Esta
vez, venía "preparado". Ninguna carrera más en el norte... sin bastones. Le
dejé los rígidos a Paqui, y yo me quedé con unos telescópicos que, por
desgracia para mí, no fui capaz de fijar con la suficiente fuerza para
que no se replegasen en el momento de más necesidad. La primera caída
fue sobre hierba mojada... muy suave. No pasó nada. El bastón derecho se
replegó y hubo que tensarlo, para seguir con la misma bajada de vértigo, con
tramos de más del 30-35 % de pendiente.